|
Contagiados del sueño eslovaco
Jueves 24 de Junio del 2010
|
Todavía no concluye la primera fase de la Copa del Mundo y ya Sudáfrica quedará en la memoria de millones de aficionados por lo que se ha visto hasta ahora. Más allá de si se han llenado los estadios, si ha sido un éxito para el país sede o si fue mala decisión llevar un Mundial a un país donde se vive el pleno invierno – este análisis le corresponderá a la “infalible” FIFA-, la justa mundialista ha resultado ser una de las más impredecibles y sorpresivas, características que lejos de restarle importancia, le han dado un aire totalmente refrescante a la llamada “fiesta del futbol mundial”.
Los tradicionalistas y conservadores del futbol mundial ya estarán preparando los argumentos para descalificar este Mundial, por el simple hecho de que las “otroras” poderosas y protagonistas selecciones de Italia y Francia, protagonistas de la más reciente Final en el 2006, se han marchado por la puerta más oscura posible de Sudáfrica, aquella por donde sólo se van los que han fracasado. Y a la espera, por cierto, de lo que pueda pasar con otra de las grandes favoritas, España, en su último partido de la primera ronda.
Pero para quienes siempre están a la espera de ver cosas nuevas, de ser testigos de historias de éxito, que le den frescura al futbol y de los resultados increíbles y “rompe-quinielas”, no hay duda de que Sudáfrica 2010 está resultando un Mundial digno de recordarse.
Es muy pronto para poder hacer un balance general del futbol hasta ahora desplegado por las 32 selecciones, pues, como dicen algunos, el verdadero futbol empieza a partir del sábado con las rondas a eliminación directa. Sin embargo, nadie podrá dejar de congratularse por como selecciones que, en teoría, nada tenían que hacer en este Mundial, le han puesto el sabor y la emoción a la justa en territorio africano.
Casos concretos como los de Eslovaquia y Estados Unidos, por como calificaron o los de Eslovenia, Suiza y hasta la propia Sudáfrica por alguno de los resultados que obtuvieron, son dignos de reconocerse y aplaudirse.
Todas esas páginas de éxito de Sudáfrica 2010 tuvieron un inicio: soñar y creer que podían hacerlo.
Y esto es una muy buena lección de la cual los mexicanos debemos contagiarnos. Será porque no hemos dejado de ser esa sociedad que gusta de la radicalización de nuestros sentimientos o porque no sabemos encontrar los justos medios, pero lo cierto es que después de poner a la Selección de Aguirre como aspirante tras el triunfo ante Francia, hoy casi la mitad del país ha perdido cualquier ilusión por la derrota ante Uruguay.
Seguramente hay quienes piensan que ya nos hemos ilusionado por más de 70 años con la Selección Nacional, que estamos hartos de las desilusiones, que esta Selección está inflada por los medios, que no se tiene el nivel para competirle a Argentina o que, para ir a la segura, mejor nos hagamos a la idea de que hasta aquí llegó para que la caída no sea más dura el próximo domingo.
La decisión esta en cada uno de nosotros. O dejamos que la ilusión y el sueño de que se puede ganar el próximo domingo se introduzcan en nuestra mente, porque así comienzan las historias que quedan marcadas o nos seguimos con la inercia y mentalidad de toda la vida, creyendo que es imposible el reto, a pesar de que son 11 contra 11 y que en el plano deportivo, México ha dado muestras de que puede ganarle a cualquiera.