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'No hay plazo que no se cumpla...'
Jueves 10 de Junio del 2010
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Pues finalmente, llegó la hora.
Al hacer un balance de lo que ha ocurrido desde el último duelo de México en Copa del Mundo (Alemania 2006, vs. Argentina), el futbol mexicano ha vivido una fuerte sacudida que, por poco, le cuesta, incluso, la calificación a la fiesta en Sudáfrica. Errores en las decisiones tomadas pudieron no solamente haber costado mucho en lo futbolístico, en lo económico hubiera sido brutal la pérdida para todo el mercado que gira alrededor de este deporte en México.
Hoy, afortunadamente, las etapas grises que se fueron tiñendo obscuras de Hugo Sánchez y, en especial, de Sven-Göran Eriksson, son cosa del pasado. De hecho, hasta los tropiezos fuertes en el regreso de Aguirre (derrota en El Salvador y patada al panameño Phillips), son sólo magros recuerdos.
Hasta hoy, a unas horas del debut de la Selección Mexicana en el Mundial del Sudáfrica, nadie podrá negar que Javier Aguirre ha cumplido con su compromiso, al menos en el tema meramente deportivo
Fuera de su responsabilidad principal, que era poner a la Selección Nacional como participante en la justa mundialista, es evidente que la figura del "Vasco" Aguirre se ha puesto en un punto muy difícil para él y su entorno familiar.
Aunque tal vez nunca lo acepte públicamente, Javier estará consciente que aquellas declaraciones que dio una madrugada en España han sido de los peores errores en su vida y seguramente daría lo que fuera por borrar de la memoria de todos los mexicanos esas palabras, porque más allá de si tenía razón o no en sus conceptos, hirieron el orgullo y el corazón de millones de mexicanos quienes, a falta de verdaderos líderes en temas políticos, económicos y hasta sociales, encontramos muchas veces en los deportistas o en personalidades involucradas en él, a esas figuras que son capaces de regalarnos momentos felices en medio de tantos sin sabores del día a día.
Pero Javier es un ganador, no hay duda. Un ganador en el sentido personal, sobre todo, y en lo deportivo, ha logrado lo que ningún técnico mexicano había hecho. Quizá no ostenta los títulos que se necesitan para ser catalogado el mejor de nuestro país, pero nadie puede negar que ha demostrado talento y capacidad en diferentes momentos de su etapa como estratega.
De sus errores, sólo decir que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¿Quién no se ha equivocado?
Tengo -ofrezco una disculpa por hablar en primera persona- el gusto de conocer a Javier y a su familia desde hace muchos años. Hace muchos también, que se ha vuelto muy difícil poder tener un acercamiento con él más allá de su actividad profesional. Pero pese a esa "barrera" que le han o se ha puesto, estoy completamente seguro que es real su ilusión por hacer historia y ser el artífice del "México del sí se puede, al sí se pudo".
No dudo ni un ápice que todas las decisiones que ha tomado desde que llegó a dirigir por segunda ocasión a la Selección Nacional las ha tomado con la plena certeza de que es lo mejor para su equipo. Que pueden gustar o no, es otra cosa.
Soy de los que me resisto a pensar que le va a ir mal a México por el sólo hecho de que Javier ha cometido errores, porque ha tomado decisiones polémicas o por el simple hecho de que los pesimistas de siempre nos han querido vender la idea de que México nunca podrá .
Soy el primero en reconocer que me encantaría estar en Sudáfrica para vivir, como sólo los mexicanos sabemos hacerlo, la fiebre mundialista.
Soy el primero en reconocer que mañana estaré impaciente con mi playera verde esperando el inicio del juego y deseando de corazón que México pueda ganar.
También entiendo que la posibilidad de que no se gane existe. Pero mi ilusión por ver a una representación de mi país ganar, puede más que cualquier cosa.
No me queda más que decirle a Javier y a los 23 seleccionados ¡MUCHA SUERTE!... y ¡VA POR MEXICO!