Areyes

Entendamos razones

Jueves 26 de Agosto del 2010



La historia que se vivió en la era de La Volpe al frente de la selección con Nery Castillo, muchos quieren revivirla ahora con Jonathan Dos Santos, aunque las circunstancias son diametralmente opuestas.

Y todo nace con aquella escena vergonzosa de Zizihno cuando Javier Aguirre, en el ejercicio pleno de su poder al frente de la escuadra mexicana, decidió excluir al jovencito del Barcelona del Mundial de Sudáfrica. Sus agresiones verbales hacia el entonces mandamás y alguno que otro personaje del futbol mexicano, dignas de la más baja calaña, sembraron la duda en el mundo futbolístico sobre si el menor de sus “joyas” volvería a vestir algún día la playera de la escuadra nacional.

Hoy la Selección Mexicana tiene ante sí, oooootra vez, dos compromisos de carácter “amistoso”, aunque ahora la justificante tiene mucho mayor peso que el sólo recibir miles de dólares por juntarse a correr tras la pelota: festejar, como todos debemos hacerlo, orgullosos de nuestras raíces, los 200 años de la Independencia y 100 de la Revolución.

Tal vez, envueltos un poco en nuestro eterno nacionalismo mal entendido – y más aún que entramos al mes patrio-, hoy vuelve a causar enorme malestar e, incluso, hasta reacciones un tanto amenazantes por la segunda negativa de Jonathan dos Santos a integrar a la selección nacional, ahora previo a los juegos ante Ecuador y Colombia.

Nadie puede asegurar con toda certeza si se trata de un berrinche y un desquite del jugador del Barça por aquel momento, que muy probablemente ha sido el “mazazo” más duro que le ha tocado en su corta vida. Pero si ponemos la cabeza fría y dejamos de sentirnos “heridos” por su segundo ¡NO!, a Jonathan le asiste toda la razón de no acudir al llamado que ahora le hizo Efraín Flores por preferir quedarse a seguir labrando su carrera en el equipo más importante del mundo, en el que está claro que esta puede ser su temporada de consolidación en el primer equipo y comenzar a tener mucha más actividad en las diferentes competencias que tiene ante sí el club culé

Pero si, efectivamente, fuese un capricho por aquella decepción, también hay que dejar que madure y entienda que la vida te pone pruebas y te provoca caídas fuertes para fortalecer tu carácter y hacerte cada día mejor.

Es evidente, aunque su padre lo haya dejado entrever en aquel arranque de “niño de kinder” (analizar la posibilidad de preferir la nacionalidad española para jugar al futbol), que Jonathan dos Santos hoy no tiene cabida en la mejor selección del mundo por el nivel tan alto de quienes la integran, pero sí la tiene, si trabaja muy duro, en el mejor club del planeta. Y eso decidió hacer

Es por ello que no tiene sentido la amenaza que lanzó Néstor de la Torre al jugador del Barça.  “El prefirió estar en estos momentos con el Barcelona, por eso no acudirá al llamado y esas decisiones tienen sus beneficios, sus responsabilidades, pero también sus consecuencias”, advirtió al darse a conocer la lista el Director de selecciones nacionales.
   
¿Dónde quedarían las palabras de Néstor de la Torre si en un par de años, dos Santos está convertido en una figura no solo del Barza, sino de la liga española o de toda Europa? Seguramente nadie se acordaría de que se negó a venir a dos convocatorias para juegos amistosos y todos querrían verlo con la playera verde.

No podemos ser tan drásticos con un jovencito de apenas 20 años recién cumplidos. Seguramente todos, o casi todos, hubiéramos soñado con algún día vestir la playera verde de la selección aunque fuera solo para entrenar, pero también hay que pensar que hubiéramos hecho por jugar en el mejor club del planeta.

No nos enrolemos en nuestra bandera, sin entender razones.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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