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El extraño caso de Efraín

Martes 3 de Marzo del 2009



Normalmente sólo opino en mis columnas.

Pero hoy permítanme compartir detalles de una entrevista que le hice para televisión a todo un personaje cuya vida esta llena de anécdotas y recuerdos. Efraín "Cuchillo" Herrera.

Lo primero que me llamó la atención es que a los 50 años parece de 30 y no exagero.

No tiene canas ni se pinta el pelo pero su "look" es idéntico al que tenía hace 15 años. Igualito.

Algún día incluso le comprobaron científicamente que sus pulmones y corazón son más grandes de lo normal y de ahí su extraordinaria capacidad física que durante años le mantuvo ganando maratones en la adolescencia y siendo el primero de la fila en los entrenamientos de todos sus equipos profesionales.

Y es en verdad notable la recuperación de Efraín ante grandes esfuerzos y por es uno va entendiendo su longevidad y apariencia de chamaco.

Pero al igual que el personaje de Brad Pitt en la exitosa película de "el extraño de Benjamín Button" el "Cuchillo" Herrera parece vivir un
proceso de rejuvenecimiento inexplicable.

Cabe decir que en sus inicios con el Unión de Curtidores fue el comentarista José Rogelio Ezquerra quien lo bautizo con el apodo que le ha seguido toda la vida.

Y es que según Efraín en esa narración varias veces se describió que se metía "como un cuchillo en mantequilla" y sus compañeros no tardaron en decirle así.

Venía de ser reserva en los Pumas al lado de sus vecinos en la Jardín Balbuena y compañeros de secundaria Hugo Sánchez y Chucho Ramírez.

También había probado suerte en el futbol americano con el Politécnico dirigido por Jacinto Licea (incluso habiendo participado en un Clásico de Clásicos) y por si fuera poco revendía boletos en la secundaria de los partidos que jugaban sus ídolos Chivas en la capital a fin de pagar los gastos que le generaba vivir solo desde los 16 años.

Su padre (que aún vive sano, fuerte y lúcido con 93 años y obviamente es quien le heredó la genética privilegiada) fue militar y no permitía que su hijo anduviera con pelo largo, aretes y actitudes de chavo rebelde por lo que Efraín hizo su vida aparte.

Luego de Curtidores, el "Cuchillo" pasó también por Atlas, América, Necaxa y Pachuca.

Y era tal el arrojo de este defensor que sus pies guardan el recuerdo de casi 20 fracturas con igual número de operaciones.

"Tal vez quedé medio loco desde que un coche me atropelló a los 5 años y me pegue en la cabeza pues cuando jugaba futbol no media consecuencias y si me pedían anular al que fuera, yo obedecía" dice el simpático Efraín.

Alegre, noble y sincero recuerda otras dos anécdotas "una cuando fui el único jugador del Necaxa que cumplió un pacto de taparnos el logotipo de 'Choco Milk' en la playera aún cuando todos mis compañeros se habían comprometido a hacerlo y a final de cuentas yo fui el único aunque me costó un buen castigo, y otra cuando en plena concentración me salí sin decirle a nadie para acompañar a mi compadre Julio Cesar Chávez (padre de su ahijado Omar) en una pelea que tuvo contra Greg Haugen en el Estadio Azteca.

"¡Imaginen la cara de mi técnico y compañeros del Necaxa cuando me ven salir en la tele detrás del Campeón con el cinturón de la CMB y mi banda roja en la cabeza y yo jugaba al día siguiente!

Y también me platicó de aquella marca histórica en la Final contra Cruz Azul cuando secó al argentino Julio Zamora (el abastecedor de balones para Carlos Hermosillo) y recordó que "Lapuente quería que yo estudiara muy bien los movimientos de mi rival y una noche antes me encerró solito en un cuarto con televisión y me dio un videocasete para que lo viera y sacara conclusiones, pero obviamente ni lo toque  y entonces mi amigo Sergio 'Ratón' Zarate me ayudó a adelantar la cinta para que Manolo pensara que lo había estudiado... al día siguiente mi intuición y ganas me hicieron dar un partido que todo mundo recuerda".

Tampoco se olvida del partido de adiós que le hicieron en Pachuca donde pudo reunir a muchísimos amigos que fueron sus compañeros en 20 años de carrera.

Pero créanme que verlo es de llamar la atención.

Esta idéntico, greñudo, sin arrugas (y no lo han operado), con esa imagen juvenil y alegre que todos tenemos de él.

Es un caso extraño pero real y como le dije al despedirme en la entrevista... ¡se está tardando con escribir su libro! 

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