Martín del Palacio

El Tri y los errores de comunicación

Jueves 29 de Julio del 2010



Sigo sorprendido por la elección de Enrique Meza y Efraín Flores como técnicos interinos de la Selección. ¿De dónde habrá salido la idea de darle el timón del equipo nacional al que fue probablemente el peor entrenador de su historia y después a un técnico promedio, que no pudo ganar nada en su etapa al frente de Chivas, una de las escuadras más grandes del país?

Mi sensación de extrañeza, sin duda compartida por millones de mexicanos, se acentúa por las deficientes explicaciones dadas por Néstor de la Torre, en su conferencia de prensa. ¿Un homenaje a Meza? ¿Y por qué a él, que puso al Tricolor en una situación casi imposible, que perdió el primer partido eliminatorio en el Azteca, que nos hizo pasar humillación tras humillación ante equipos medianos, grandes y chicos?

¿Por qué, si se trataba de hacer un homenaje, no dejaron dirigir este partido a gente como Miguel Mejía Barón, Bora Milutinovic o Manuel Lapuente, que sin duda lo merecían más que el "Ojitos"? Y lo de Flores es francamente rarísimo, hablan de su experiencia en el trabajo con los jóvenes, pero ¿es eso necesario para dirigir dos partidos a la Selección Mayor?

Se ha especulado que tiene que ver con intereses y promotores. Yo, sinceramente, lo dudo mucho. Mi teoría es que agarraron a los dos técnicos que estaban disponibles en lo que Toluca libera a José Manuel de la Torre. Que Cruz Azul y Chivas no pusieron reparos en ceder a sus empleados, que probablemente no cobrarán ni un peso más por dirigir al Tri en estos partidos. Y también que eran dos personas que no significaban "peligro" alguno. En caso de ganar los tres partidos, está claro que ni Meza ni Efraín darán un puñetazo en la mesa y pedirán la Selección definitivamente.

Pero no tengo manera de saberlo con certeza, y me quedo con las pobres explicaciones de Néstor. ¿No hubiera sido más fácil decir la verdad y quitarnos de problemas? Ahora la sensación que queda es que los partidos de la Selección en este año no sirven para nada, lo que quizá sea cierto, pero ¿para qué los concertaron en primer lugar? Y aunque así fuera, ¿no hubiera sido mejor darle el equipo a un técnico joven, para quien la experiencia sirviera para algo en el futuro?

El problema está, por supuesto, en las decisiones, pero también en la comunicación. Y en el mundo del siglo XXI eso es incluso más importante. Estoy leyendo un libro espectacular, llamado Blink, en el que explica que las impresiones se crean en los primeros minutos, y que después son muy difíciles de cambiar. Como ejemplo, pone las demandas por malas prácticas en los médicos en Estados Unidos. Contra lo que podría pensarse, no son los más ineptos los que son acusados más a menudo, sino aquellos que peor tratan a sus pacientes, por más capaces que sean.

Cuando hablo sobre este tema, siempre pongo como ejemplo de comunicación al Javier Aguirre de 2002. Sincero, divertido y hasta autocrítico, nunca tuvo mala prensa, aun a pesar de haber cometido el peor pecado de un técnico nacional: perder con Estados Unidos en un Mundial. ¡Qué diferente al "Vasco" huraño, retador y hosco que vimos en 2010! Un torneo en el que México llegó al mismo lugar, pero que dejó un sabor muy distinto sobre su entrenador.

En el tiempo que llevo en Europa, los dos equipos que mejor he visto que manejan su comunicación son el Milán y el Barcelona. En el primer caso, tiene que ver con Silvio Berlusconi, un personaje de ideas más que cuestionables, pero que conoce como nadie los medios de comunicación. Milanello, el centro de entrenamiento, es un lugar de puertas abiertas, donde todo el mundo es tratado como rey y en el que los jugadores conocen sus responsabilidades de comunicación ante los medios y aficionados. ¿Resultado? Es el equipo menos criticado de Italia.

En el Barcelona todo derrama de Pep Guardiola. Cuando uno asiste a sus conferencias de prensa, tiene la impresión de estar escuchando a alguien que siempre te habla con la verdad. Hasta cuando miente (todo el mundo lo hace en el futbol), lo hace de forma tan estructurada, que uno no duda de lo que está diciendo. En la ciudad todo el mundo lo ama, y tiene que ver con sus resultados por supuesto, pero también con esa capacidad de comunicarse.

Así, esos son los ejemplos que tiene que seguir la Federación cuando tenga que explicar decisiones como la de Meza y Efraín. Eso no las hará menos cuestionables, pero por lo menos dejará la impresión de que, quienes las toman, saben lo que están haciendo, y no que fueron tomadas al aventón, o peor aún, respondiendo a intereses oscuros.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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