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Italia: la muerte de un gigante
Jueves 26 de Agosto del 2010
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Por un momento, pensé en escribir otra columna sobre Jonathan dos Santos. Pero ¿saben qué? Además de que esa telenovela se ha vuelto más o menos ridícula, estoy cansado. Todas mis colaboraciones del año han sido todas sobre la selección mexicana. Y, en este momento, ni los jugadores ni los directivos parecen demasiado interesados en el tema así que, hasta que no haya nuevo técnico, no escribiré más sobre el Tri.
Eso me deja espacio para analizar otros aspectos del futbol internacional y a eso me dedicaré en los próximos meses. Hoy se realizó el sorteo de la Champions League, y la opinión unánime fue que el grupo de la muerte será el G, el del Milán, Real Madrid, Ajax y Auxerre. Yo no estoy de acuerdo. Creo que los merengues van a pasar caminando, y que los italianos sólo clasificarán porque el Ajax hace mucho que no es el que era y el Auxerre simplemente no tiene nivel.
En realidad me parece muchísimo más duro el sector que incluye al Inter, Werder, Tottenham y Twente, el campeón y tres escuadras con las mismas chances de clasificar. Lo interesante, en realidad, es cómo, salvo los nerazzurri, los equipos italianos ya no son realmente favoritos para ningún torneo, resultado del impresionante declive que ha sufrido el fútbol transalpino en los últimos años.
Lo que estoy diciendo parece fácil de refutar. A fin de cuentas, Italia ganó el Mundial de 2006, Milan la Champions en 2007 el Inter la del año pasado. Pero un análisis más profundo deja en claro que los próximos años serán mucho menos exitosos para uno de los países que ha animado el fútbol mundial prácticamente desde su primera competencia.
La generación que ganó el Mundial de Alemania fue la última que surgió antes de la era Bosman. Sus jugadores, nacidos entre 1975 y 1982, debutaron cuando las ligas europeas aún debían tener futbolistas locales en sus filas y se ponía mucho énfasis en las fuerzas básicas. Los Cannavaro, Buffon, Toni o Totti debutaron jóvenes y fueron creciendo con el tiempo, volviéndose figuras en Italia y, poco después, en el mundo.
La inflación desbocada, el aumento en el número de extranjeros y la transformación de los equipos en empresas, con su consecuente modernización, dejaron a Italia muy atrás con respecto a otros países. Salvo la Juve actualmente, ninguno de los equipos es dueño de su estadio, por lo que no puede cobrar por las entradas ni tampoco construir centros comerciales, hoteles y todo lo que va alrededor de un equipo en la actualidad.
La liga italiana tampoco supo reaccionar al cambio en los tiempos. Mientras la Premier y la Liga Española hacían marketing para aprovechar la globalización, los italianos se agotaron en luchas internas por los derechos de televisión. En consecuencia, el mundo entero conoce a los suplentes del Chelsea, pero no tiene idea de quiénes son los nuevos refuerzos del Milán.
Y después está la corrupción. En Italia había un equipo que lo controlaba todo, que era la Juve. Cuando se descubrió el calciopoli, toda la estructura de la Vecchia Signora desapareció. Y los demás se derrumbaron con ella. Sólo el Inter se salvó, y fue porque su dueño Massimo Moratti invirtió su gran fortuna en el equipo. En los últimos diez años, los nerazzurri han perdido 800 millones de euros, y si no se han ido a la bancarrota ha sido por el amor y el dinero incondicional de su magnate petrolero.
Y poco a poco, la vieja generación se fue agotando. El Milan de 2007 fue el último vestigio, con los dos goles del eterno Pippo Inzaghi. Entre el caos, los equipos de la Serie A han apostado por extranjeros y no por cantera. En su última lista, el nuevo técnico de la Squadra Azzurra Prandelli convocó a Amauri, nacido en Brasil, y estuvo a punto de hacerlo con su compatriota Thiago Motta y el argentino Cristian Ledesma. ¿Cracks? Para nada, jugadores del montón.
El fracaso de la Italia de 2010 fue más que predecible. Los veteranos ya no tienen nivel, y el país no tiene jóvenes para suplirlos. Sólo hay dos futbolistas que tienen potencial para ser relativamente buenos a nivel mundial, Giampaolo Pazzini, que ya tiene 26 años, y Mario Balotelli, que no se caracteriza precisamente por tener las ideas claras, a pesar de su impresionante talento.
Incluso el Inter, que ganó la Champions pasada sólo con extranjeros, parece estar listo para el declive. En los últimos dos años, Moratti no gastó en refuerzos en un esfuerzo por sanear las enormes deudas del equipo. Y ya anunció que esa será la política de ahora en adelante. Mientras la plantilla actual mantenga el nivel, los nerazzurri seguirán ganando. ¿Después? Difícil decirlo.
Como sucediera con Hungría y Uruguay en el Siglo XX. Italia pinta para ser el último gigante en caer. Su liga es un caos, sus estadios son un desastre y no tiene jóvenes para suplir a los ilustres veteranos. Sólo en el aspecto táctico los entrenadores siguen por arriba del resto, pero cuando el mejor equipo de la liga contrata a un técnico como Rafael Benítez para salvarle la vida, es la mejor señal de que hay que abandonar el barco antes de que se hunda del todo.
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