El Apertura 2010 discurre sin que el nivel de competencia se incremente. Aunque la competencia sigue su curso como si nada ocurriera, las entradas en los estadios, en particular la paupérrima asistencia de aficionados al duelo entre Chivas y Pumas, son muestra clara de la falta de espectáculo sobre el rectángulo verde.
Torneo tras torneo, decrece el nivel de atención que prestan los seguidores a la Fase Regular de la Liga. Ni siquiera aquellos partidos de tintes históricos y de rivalidades casadas alcanzan a cautivar el paladar de los amantes del balompié. El aficionado en México todavía sucumbe ante la Selección Mexicana y ante inauguraciones de estadios, pero ha dejado de ser tan inocente como para gastar una cantidad significativa de dinero a cambio de recibir un producto de muy dudosa calidad.
El cada vez mayor acercamiento del consumidor mexicano con el futbol europeo ha provocado que la Liga esté dejando de vivir en una situación de confort. Cada vez son más los usuarios interesados en saber qué ocurre con los jugadores nacionales que militan en el extranjero y menos los que deciden pagar un boleto para presenciar partidos que anteriormente hubieran significado auténticas batallas entre aficiones, un ardiente cruce de palabras entre rivales y una espectacular estampa en el escenario de la batalla.
En Medio Tiempo, tenemos claro que el futbol, para realmente cumplir con su propósito primario, debe significar diversión para quienes lo practican y para quienes lo ven. Esta Liga no está entregando ninguno de los dos elementos, aunque algunos como Cruz Azul, Monterrey y Santos se esmeren en demostrar que los resultados no están peleados con una propuesta que satisfaga las necesidades de entretenimiento de los aficionados.
Como cada seis meses, la batalla madurará y encontraremos partidos de mejor nivel. Los amantes de la Liguilla aprovecharán la menor provocación para justificar el por qué de dos instancias finales. Olvidan que la calidad debe estar siempre y no sólo cuando no hay más opción que la de ganar o morir. Pensar en que los últimos partidos de la justa validen la mediocridad del resto es demasiado conformista para una industria que entrega millones de dólares de ganancia.
La discusión futbolera suele concentrarse en los ciclos de la Selección Mexicana. En el presente, cobra importancia ampliar el horizonte y que se comprenda que la Liga requiere iniciar una etapa de renovación y un análisis a fondo para determinar qué medidas se pueden tomar para equilibrar lo económico con lo deportivo e impedir que lo primero siga lastimando a lo segundo.
LA FECHA FIFA
Vendrá bien un descanso. En estos días de actividad entre representaciones nacionales, será atractivo observar cómo se encuentra Javier Hernández después de haber visto cortada su inercia goleadora.
También me atrae la posibilidad de observar a Orozco, el otro Javier, enfundado en la camiseta de la Selección Mexicana. El "Chuletita" se ganó a pulso la convocatoria y empieza a gozar de un sitio privilegiado en el gusto de los aficionados, ésos que se aferran al ejemplo de los jóvenes que destacan para pensar que es posible refrescar un futbol demasiado burocrático en su estructura.
"CHECO" PÉREZ, FENÓMENO DEL AUTOMOVILISMO MEXICANO
Como no sólo vivimos de futbol, vale la pena cerrar con el triunfo de Sergio Pérez en la GP2. El destacado andar del piloto mexicano nos hace aplaudir la existencia de un talento cien por ciento mexicano, pero también lamentar que existan tantas limitantes para que deportistas con un talento semejante logren explotar al máximo su capacidad.
DE SALIDA
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@macafut.