oguzman

Bravo del D.F.

Martes 6 de Abril del 2010



Viene de un barrio bravo y se hizo más bravo en el barrio. Guerrero que no se cansa, que no se raja. Pícaro y hábil, demuestra que la inteligencia y la intuición hacen buena combustión para brillar en el futbol.

Cuauhtémoc Blanco se encuentra ante una importante cita con la historia. Después de ser borrado por La Volpe hace 4 años, la vida le presenta una nueva oportunidad para "explotar" en la Copa del Mundo.

En la primera (Francia 98) brilló como un joven talentoso e impactó con su marca registrada (más allá del golazo ante Bélgica,  en muchos países lo conocen por la sorprendente "cuauhteminha" que firmó ante Corea del Sur).

En el segundo (Corea y Japón 2002) llegó consolidado, aunque dolido por la mala jugada que el destino le había presentado (la recuperación lenta de casi un año por la artera agresión del trinitario Elcock que le impidió consolidar su sueño europeo, con el Valladolid).

A sus 37 años, tiene la oportunidad única que sólo el futbol regala: sacarse de un jalón todas las espinas clavadas y ponerse -por última vez- el traje de héroe que tan bien le ha quedado.

La cancha es mágica, en ella uno puede convertir en realidad cualquier sueño. En ella, el tiempo se borra, aunque mantenga lo hecho por siempre en la memoria.

Cuauhtémoc, seguramente está siendo bombardeado por una lluvia de recuerdos, de los momentos (gratos y tristes) que el futbol le ha permitido vivir. Todos los obstáculos que enfrentó para llegar hasta donde está, y al mismo tiempo, todos los que por alguna razón nunca pudo superar.

El futbol le agradece con este "tiempo extra". La hora de la verdad, el chance de salir airoso en la nueva, última y definitiva cita con la historia.

P.D. Yo siempre he pensado que Cuauhtémoc Blanco es un personaje popular que representa características muy particulares de los mexicanos, y a la vez, el estilo de muchos de los que viven en el Distrito Federal. Hablando del homenaje que le "rindieron" en Chapultepec, me gustaría que no se confunda la popularidad que él representa con el populismo que otros fomentan. Un homenaje debía ser para reconocer desinteresadamente a alguien por sus méritos y no para sacarle provecho de rebote. Ojalá que la forma de invitar a que más turistas visiten nuestra bellísima Ciudad de México, sea trabajando y resolviendo los problemas que como gran ciudad sufre, antes que aprovechar la euforia general abanderando premeditadamente a un ídolo deportivo.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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