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Mexicanos con formación extranjera
Jueves 8 de Abril del 2010
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Para mí es un gusto que haya gente mexicana como Giovani, como Jona, como Vela y ahora como el “Chicharito”, que tiene la oportunidad de jugar en el extranjero desde muy jóvenes. Según yo, el problema que tenemos en la formación de jugadores en México se basa en el tipo de juego que se desarrolla en nuestro país y que va marcando a veces el límite de las capacidades que faltan por desarrollar.
México es un país que desde hace un rato no juega el futbol a la velocidad con la que se compite en las mejores ligas del mundo. La pelota es desplazada de lado a lado de forma poco vertical con pases muy cortos en comparación de cómo se juega en otros países y la intensidad con la que se juega en la máxima categoría siempre está condicionada a que sean juegos de Liguilla, ya que perder hasta de local no tiene repercusiones dentro del gusto de la afición y de afuera parecería que dé lo mismo jugar en el Azteca contra América que jugar en el Volcán contra Tigres que jugar en el Tres de Marzo contra Estudiantes. Y no hablemos de los resultados en donde gracias al formato se pueden perder más partidos de los que se ganaron en un torneo de los cortos y aún así, acceder a la Liguilla, recibir los premios por hacerlo y terminar creyendo que la temporada fue buena por quedar entre los a veces 10 primeros de 18. Esto, entre otras cosas, va conformando el estilo de juego con el que se crece futbolísticamente.
Llegar a ser futbolista profesional no es lo mismo en Guadalajara, que en México, que en Pachuca, que en Chiapas o que en Ciudad Juárez. Hoy que me encuentro en Ensenada, Baja California, me pregunto si muchos de los chavos que entrenaron futsal ayer conmigo, no tendrían la capacidad, teniendo mejor formación a la que tienen acceso, de poder buscar acceder a ser profesionales de este deporte.
En otros países, hablo de Argentina, por ejemplo, la competencia para ser futbolista involucra a toda la nación y a casi toda la sociedad. Las características principales para poder serlo empiezan por la parte del carácter. Al jugador llamado “pecho frío” como se les nombra a quienes muestran no tener hambre deportiva, ni carácter competitivo, le cuesta mucho trabajo por más técnica y talento que tengan. Los partidos de la tercera y cuarta divisiones ya son partidos en donde las rivalidades de los clubes ya sean locales, regionales o nacionales se viven a la misma intensidad que en la primera. El ritmo y la intensidad a veces pareciera que está sobrepasado y normalmente los partidos se vuelven feos por tanta velocidad que se imprime, tanto para quitar la pelota como para atacar con ella. Lo mismo pasa en Inglaterra y en España.
Según yo, este ritmo hace que los talentosos con carácter se adapten a jugar la pelota de manera rápida y precisa en espacios muy pequeños. Por eso, los argentinos cuando llegan a Europa y encuentran esos espacios que existen en las ligas como la francesa, la inglesa o la española, se ríen. Y cuando les toca jugar en Italia en donde los espacios son pequeños por las marcas férreas, no encuentran dificultad de adaptación porque el futbol con el que crecieron es así de corto en espacios o hasta más.
En México hay gente con capacidad de jugar en otros países y de adaptarse a sus circunstancias, pero no es una cuestión general y se basa más en condiciones específicas y particulares propias de cada jugador. Hoy nadie podrá decir que no fue acertado que Márquez iniciará a su aventura europea en Francia y que su técnica propia no se adaptó y aprendió a jugar con los pases largos con que se juega allá y que cuando viene a México le alaban tanto.
La velocidad con la que Gio cuenta por su genética y que ha tenido una formación futbolística europea ha ido conjugando a un buen futbolista, diferente al que sería si hubiera jugado sólo en México. Y su hermano va que vuela para allá pues tuvo oportunidad de crecer en otro ambiente y superar diferentes obstáculos para llegar al profesionalismo durante más tiempo.
Que el “Chicharito” se vaya al Man-U a esta edad es para festejar. Ya se había tardado Vergara en dar noticias de este calibre y seguro que el momento por el que pasa el novel jugador aunado a la historia futbolera que tiene en su familia, harán que esta oportunidad sea aprovechada. Lo ideal sería que la aprovechara de tal forma que terminara jugando de titular y no simplemente entrenando y siendo un relevo. Pero lo que sí es seguro, es que su desarrollo como futbolista crecerá y mejorará, y eso terminara siendo bueno para el futbol mexicano. Al menos la oportunidad de tener otro delantero con estilo diferente al que tenemos normalmente en el país existirá y hará que muchos de las generaciones que vienen detrás en la posición que sea, crean que jugar en los mejores equipos del mundo, aun siendo mexicano es posible. Eso ya es un gran avance.
Lionel Messi es quien es hoy por la combinación de varios elementos muy especiales. Su raza, su talento, su inteligencia, su velocidad, pero sobre todo, su formación en uno de los mejores equipos del mundo. Restarle mérito a quien lo detectó, a quien lo llevo a Barcelona y a quien lo formó sería una injustica.