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Tiempos modernos
Jueves 22 de Abril del 2010
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En estas épocas tan globalizadas, de torneos amistosos, competencias internacionales, torneos cortos, torneos regionales, continentales y mundiales, es más fácil ser aficionado, seguidor, hincha, torcedor, tifoso y porrista.
Pondré un ejemplo de los que normalmente escucho.
Todo empieza con la liga desde el fin de semana pasado en donde su equipo queda a punto de ser eliminado de la Liguilla, pero que en la Concachampions puede ser campeón, lo que le daría la oportunidad de jugar el Mundial de Clubes y serían capaces de creérsela y presumir que son el cuarto mejor equipo del mundo si pueden ganar el primer juego en Abu Dhabi. No importa ni afecta que ningún equipo mexicano haya seguido con vida en la Libertadores, porque en la Champions de la UEFA su equipo, donde juegan dos mexicanos está en Semifinales y va de líder en la Liga Española. Si su equipo en México entra en la Liguilla tienen posibilidades de verlo coronarse no obstante les haya dado seis meses de vergüenzas deportivas con un torneo para olvidar, pero a nadie le importará si al menos pasa a Semifinales aunque en la liga haya ganado sólo 4 partidos. Y si no califican, al menos la Selección Mexicana está ganando sus amistosos y se preparan para ver el Mundial creyendo que esta vez sí estamos para ser campeones del mundo. Cualquier partido que gane será suficiente para que vayan al Ángel a celebrar o incluso hasta un empate contra Uruguay y no digamos contra Francia será como ganar la Final. Claro, si con esto pasamos a la siguiente ronda. Ahora bien, cuando México quede eliminado, de seguro estarán con el equipo de Messi que es el ídolo ya de la mayoría, o sea con Argentina y ya si los eliminan a ellos se convertirán en brasileños o españoles, que son los que mejor juegan o irán con Holanda y presumirán con orgullo su camiseta naranja réplica tailandesa, de una Selección que no es la nuestra, pero que se pudieron comprar en un tianguis y que parece 100 por ciento original.
Entonces, pase lo que pase, no tendrán ningún problema porque si así lo quieren, el futbol por cable basta y sobra para festejar algo. Si su equipo descendió no importa, normalmente a los que se les va su equipo son gente cuya afición es relativamente nueva porque el equipo no tiene muchos años y su gente son aficionados que lo siguen simplemente porque representan a la ciudad en donde nacieron, pero la gran mayoría le van también a los Pumas o a las Chivas o a alguno de ésos con los que se puede seguir involucrado en el futbol mientras su equipo desaparece o regresa a la Liga de Ascenso. Así que en la Liguilla, en unos pocos días, tienen por quien celebrar también.
Y ya si de plano no encuentran en esos argumentos nada que les haga sentir un aficionado ganador, deberán escoger entre el Manchester United, el Chelsea y el Arsenal en la Premier League , el Barcelona el Real Madrid en la Liga, y el Milan, el Inter o la Juve en el Calcio y en la Libertadores a Boca o River o Sao Paulo o algún otro que vaya bien y que sea famoso, para tener algo que celebrar y sentir que saben mucho de futbol. Algo que no pasaba en otros tiempos en donde si le ibas a las Chivas, o a los Pumas, esperabas casi un año para saber si se calificaba a la Liguilla o no y si se quedaba campeón, el gusto te duraba un año y no había partidos a media semana que te quitaran el mal sabor de boca si se perdía el domingo anterior.
Algo, según yo, que te hacía odiar perder y que hacía que te comprometieras y sufrieras o gozaras cada uno de los resultados de mejor manera que la actual.
Y aunque sé que no es culpa de nadie en específico, creo que los tiempos modernos han ayudado más a que los aficionados sean menos apasionados por unos colores, que los futbolistas sean menos respetuosos de lo que significa ganar o perder y que los periodistas sean menos comprometidos con lo que publican. Hoy nadie se acuerda ya de lo que se pudo haber escrito de Nery Castillo en su momento de gloria efímera, así que les resulta más fácil pedir hoy su cabeza. De todas maneras si es que regresa a la Selección y hace goles, tampoco nadie se acordará de los que lo mataban y lo convirtieron en unos cuantos meses en el villano de la película aún sin aparecer. Si ya nadie se acuerda casi de Cabañas ni de su agresor. Y todo esto gracias a la globalización y a la tele de paga.