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La censura en los estadios
Domingo 2 de Mayo del 2010
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Uno de los logros que nuestro país ha presumido en los últimos años es
la apertura mediática así como la libertad de expresión que en
apariencia hemos alcanzado no nada más en el futbol sino en general, en
cada uno de los elementos de la vida diaria.
En lo que a mí me compete, tengo que confesar que en los casi tres años
que tengo de colaborar en este gran portal jamás he recibido o siquiera
se me ha insinuado de parte de nadie en Medio Tiempo algún tipo de
línea o censura. Creo que en gran medida ese ha sido el diferencial que
ha permitido posicionar este sitio como el líder en su ramo dentro de
la industria deportiva mexicana.
Y es precisamente esta apertura la cual se ha puesto en entredicho en
las últimas semanas con una ley “mordaza” que parece aplicarse sobre
los aficionados en los estadios impidiendo manifestar su sentir ante el
desempeño de sus colores o en su defecto, para expresar su sentir sobre
la Selección Nacional.
Por un lado, en el Estadio Azteca durante el juego América-Santos de
hace una semana, el dueño de un palco “se atrevió” a sacar una manta
mediante la cual reprochaba las lamentables actuaciones del América en
los últimos años. Casi de inmediato, llegaron elementos de seguridad
para exigirle que quitara el mencionado letrero bajo el argumento de
que dicha expresión “ocasionaba violencia”.
Después de varios dimes y diretes (y sin algún sustento fidedigno)
lograron su cometido y la manta fue retirada. En teoría, hoy regresará
a manifestar su repudio a la manera en como las Águilas siguen jugando.
El Martes en el Jalisco durante el juego Chivas-Velez sucedió algo
similar. Gente de la Legión 1908 pretendía mostrar un trapo mediante el
cual manifestaban su apoyo hacia Luis Michel como arquero titular de la
Selección para el Mundial. La manta también fue retirada igualmente con
la misma excusa: puede ocasionar problemas entre las porras.
Es muy desafortunado como nos hemos convertidos en una liga sin sabor,
sin ambiente en las tribunas (basta ver lo raquítico del color que hay
en las gradas mexicanas si lo comparamos con lo que sucede en otras
partes del mundo) y ahora, en aras de prevenir aparentes problemas
entre fans, se pretenden aplicar soluciones que en la realidad no
resuelven nada.
Debemos de entender que el aficionado tiene derecho a expresar su
sentir sobre los temas futboleros siempre y cuando se respete el
derecho de los demás. En las dos situaciones antes señaladas jamás se
infringieron las libertades de terceros. Pese a ello, parece que varios
de nuestros federativos no terminan por entender que la violencia se
genera por otras situaciones que no tiene nada que ver ni con la libre
expresión ni con el color en las tribunas. Basta ver que la prohibición
de trapos, cinturones y papelitos en nuestras canchas no ha logrado que
la violencia se haya erradicado.
Si un consumidor no tiene ya el derecho de opinar y plasmar su visión
sobre algún tema futbolero en el estadio, en ese momento estaremos
aniquilando uno de los principios básicos que este juego ofrece, es
decir, el de vivir una pasión al máximo respetando al resto de las
aficiones.
Si a esta “ley mordaza” le agregamos los intereses particulares que
cada medio puede llegar a tener, encontramos un caldo de cultivo ideal
para que el espectáculo que tanto nos gusta pueda hacerse más lejano y
distante de los aficionados. Insisto, esta libre expresión, o libre
manera de apoyar a sus colores debe estar ajena a toda manifestación
que afecte los intereses de otros. No obstante, entre mayores sean las
aparentes restricciones ineficaces para controlar los climas hostiles
dentro de los estadios, más distante, aburrido e insípido haremos
nuestro futbol. Quizás se olvida que al final el elemento más
importante que hace girar esta industria somos precisamente nosotros,
los aficionados.