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Calidad democraciaDomingo 20 de Junio del 2010
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Según las últimas estimaciones, conforme van pasando los días el Mundial de Sudáfrica va que vuela para convertirse en el evento deportivo con mayor audiencia televisiva acumulada en la historia. De hecho, los pronósticos apuntan a que el número global de televidentes acumulados llegue a los 8 mil millones en todo el orbe.
A esto habría que agregar la gran exposición de marca que todos los anunciantes tendrán producto de esa visibilidad por lo que no importará que varios estadios no hayan lucido al tope de su capacidad para que financieramente este certamen sea todo un éxito. No obstante, escucho cada vez más comentarios referentes a la poca calidad que hasta el momento la Copa del Mundo ha ofrecido en lo que a despliegues técnicos y emociones se refiere.
Primero habría que puntualizar cuál es el "deber ser" de un Mundial y qué es lo que sucede en la realidad. A mi entender, hace 25 años quizás, una Copa del Mundo era posiblemente la mejor alternativa si se quería contemplar a los mejores exponentes de este deporte. Actualmente, ese primerísimo lugar corresponde a la Champions League de Europa ya que ahí es donde verdaderamente juegan los mejores futbolistas del planeta y no, como sucede en un Mundial, los mejores jugadores que seleccionaron los técnicos de los países clasificados.
El Mundial es sin duda, el mayor evento de este deporte pero ofrece otras cosas que una Champions por ejemplo no arroja: Folklore, cultura, sentimientos nacionalistas y estampas que trascienden lo deportivo, sobre todo entre los países con ausencia de logros en otros campos y para los cuales el futbol ofrece quizás, la única alternativa de derrotar a los "poderosos" en algún rubro. De hecho, las imágenes vistas en Belgrado, Santiago de Chile o en el mismo territorio mexicano justifican totalmente la esencia de este certamen y la larga espera que cada cuatro años tenemos que afrontar.
Por ello, difiero de aquellos que se oponen a que selecciones como Nueva Zelanda, Corea del Norte o Argelia, sólo por citar algunos ejemplos participen en este tipo de justas. Al final, la esencia de un Mundial debe ser democrática, es decir, que los mejores exponentes de cada zona (por muy malos que puedan resultar) intenten defender el orgullo y el honor del futbol de su región.
Ahora bien, para aquellos que se quejan de lo raquítico que ha ofrecido hasta el momento Sudáfrica 2010, sería bueno que revisarán las crónicas y lo que se decía a estas mismas alturas de la competencia en Alemania 2006 o en Corea Japón 2002 donde los discursos eran prácticamente los mismos: El Mundial aún no prende, ha habido pocos partidos de calidad bla, bla, bla. Afrontémoslo, casi siempre en las primeras fases de los Mundiales la calidad no es la más alta entonces no entiendo porque el repentino asombro de algunos comunicadores ante lo que en este momento nos ha ofrecido el presente Mundial. Te invito a que hagas un ejercicio de memoria y recuerdes que partidos memorables recuerdas en las primeras instancias de las ediciones mundialistas arriba mencionadas, te aseguro que muy pocos vendrán a tu mente.
Desde luego que a todos nos gustaría ver partidos excelsos y muy bien jugados pero esos si llegan, lo harán a partir de la segunda fase. Me parece que quien pretenda ver calidad técnica y táctica está buscando en el torneo equivocado, para eso actualmente está la Champions League y en algunos casos inclusive algunos juegos de la Eurocopa.
Para mí el Mundial es un gran evento donde el objetivo principal para los televidentes es divertirse, aprender de otros estilos de juego y hasta para conocer futbolistas que difícilmente volverás a saber de ellos. Aunado a eso, creo que se debe disfrutar y hasta observar cómo el futbol permite dar felicidad a pueblos lastimados por situaciones sociales y políticas a los cuales se les da un respiro mediante un día lleno de pasión. Ésa es la magia de una Copa del Mundo y de verdad, quien pretenda demeritarla por el simple hecho de que no hay la calidad que ordinariamente veríamos en ligas europeas, creo que seguramente no entiende la esencia democrática de este deporte.
Lo que sí es de analizar, es la nula similitud que hasta el momento la gran mayoría de los llamados a ser figuras en Sudáfrica han mostrado respecto al accionar con su club y en su Selección. Rooney, Lampard, Anelka y Eto´o, entre otros, distan mucho de lo que sabemos que son capaces contra lo que han hecho. Quizás existe un cansancio mental o probablemente no encuentran las mismas motivaciones que tienen en sus respectivos clubes. Una u otra, pero precisamente para que la brillantez de un Mundial no se extinga, urge que FIFA ordene a sus confederaciones para que en año mundialista, existan ajustes a fin de que la mayor cantidad de "Cracks" puedan darnos un mejor producto sobre la cancha.
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