

Diana Pérez | MEDIOTIEMPO (Enviado)
Estadio Omnilife, ante una baja entrada, sábado 4 de Septiembre del 2010
Desde la banca, dando de gritos tratando de acomodar a su equipo para que este no se dejara caer, Reinaldo Rueda se convirtió en el gran verdugo de la Selección Mexicana, luego de que Ecuador le propinó una derrota por 1-2, que duele porque los años habían pasado sin permitir que el Tri se fuera al césped frente a su gente.
El seleccionador de Ecuador conocía bien las debilidades y fortalezas de México, por eso mandó a sus 11 guerreros a matar. Rueda sabía el camino de memoria porque lo recorrió con Honduras en el 2009, cuando enfrentó al Tri en el Hexagonal Final de la CONCACAF.
El Tri no pudo soportar la fortaleza de Ecuador a la hora de atacar, ni tampoco entendió la forma para abrir la férrea defensa; peleó no se le puede negar, pero la poca efectividad a la ofensiva y los drásticos cambios en el segundo tiempo le impidieron concentrar un equipo capaz de remontar el marcador o siquiera empatarlo.
El Tri volvió a caer frente a su gente como hace mucho no lo hacía desde el 2007 cuando cayó ante Paraguay, en un duelo efectuado en el Estadio Azteca.
El corto mandato de Efraín Flores comenzó con una dolorosa caída, el próximo martes el ex técnico de las Chivas tendrá su segundo intento para darle al país una victoria, esta vez ante Colombia.
EL PARTIDO
Ecuador dio el primer golpe tan rápido que México se descontroló de manera inmediata. El equipo nacional ni siquiera había terminado de acomodarse en la cancha cuando Christian Benítez se internó en el área, aprovechó la falta de comunicación entre Carlos Salcido y Guillermo Ochoa, y mandó un disparo cruzado que se fue por debajo de las piernas del arquero mexicano.
El cronómetro estaba contando el primer minuto y México ya perdía en casa, frente a su gente. La desesperación invadió de inmediato al equipo de Efraín Flores; Javier Hernández y compañía trataron de acomodar el destino, de darle a su gente un gol que pusiera calma para después pensar en festejar con un triunfo.
Pronto el ‘Chicharito’ se encontró con la redonda, el delantero del Manchster United remató con la cabeza un balón que le llegó al área, el esférico picó pero se fue por encima del marco. Ecuador se acomodó para no permitir más sustos, pero México no dejó de luchar.
Con la velocidad de su ofensiva trató de hacer añicos a unos ecuatorianos que se plantaron bien en la cancha, que le dieron espacio al Tri pero evitaron a toda costa que el balón cruzara la línea final.
Los sudamericanos se enfocaron en defenderse bien porque el triunfo estaba en sus manos; sin embargo, cada que Benítez era iluminado se atrevía a llegar con descaro plantando a una defensa que se veía lenta que no se entendía por completo.
Antes de que concluyera el primer tiempo, México respiro porque la fortuna estuvo de su lado. Luis Checa metió el balón en su propia portería después de un tiro centro de Hernández quien había logrado llegar al área porque Maza le filtró un balón perfecto al espacio.
Pero el Tri no supo controlar el partido y Ecuador dio el golpe final cuando en la pizarra se leía el minuto 58. Jaime Ayoví, el hombre que quería lucirse pensando en un futuro mexicano, prendió de primera un balón que Ochoa alcanzó a tocar pero no pudo desviar para sacar de su marco.
Ecuador se conformó con el 2-1, volvió a jugar en el campo de México, a darle la iniciativa a su rival, pero se aseguró de no volver a cometer errores. Entonces el partido se acabó porque el Tri no tuvo la fortuna de su lado, porque el arquero sudamericano fue factor y porque Walter Quezada decidió no marcar lo que parecía una pena máxima de Luis Checa sobre Javier Hernández.
Al final ni el ‘Chuletita’ Orozo, ni Esqueda pudieron cambiar la pizarra, por eso el plantel se fue despedido de Guadalajara con un sonoro abucheo.
ARBITRAJE
Regular de Walter Quezada. Permitió que el partido se tornará bastante ríspido y los jugadores se pegaran de más. No expulsó tanto a Pablo Barrera como a Cristian Novoa, quienes se agredieron mutuamente. Además determinó no sancionar lo que parecía un claro penal sobre Javier Hernández.
[MEDIOTIEMPO]